Teléfonos Inteligentes en el Aula: ¿Oportunidad o Problema?

Publicado: 26 de Junio de 2014
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Colegium, la principal empresa de soluciones en gestión escolar de Latinoamérica, continúa contribuyendo a la educación y brindando un servicio de excelencia a toda su gama de clientes.

En esta oportunidad te entregamos la Columna de Opinión de Hugo Martínez, destacado docente especialista en tecnologías de la educación. Dentro de su trayectoria destaca su paso por la Red Enlacesdel Ministerio de Educación y del Portal Educarchile en la Fundación Chile. En el sector privado se ha desempeñado como Gerente de Educación de Microsoft para Chile y Director de Desarrollos Digitales enSantillana. Martínez actualmente se desempeña como Director Ejecutivo de Eduinnova (Universidad Católica de Chile) y Director Pedagógico de Colegium.

Cada vez que visito un colegio y tengo la oportunidad de conversar con directivos y profesores, sobre los desafíos en la integración de las tecnologías digitales en educación, surge frecuentemente la tensión que provoca el tema de la tenencia y uso de teléfonos celulares en el aula.

En algunos establecimientos el reglamento es estricto y se aplica rigurosamente:

El uso de celulares está prohibido y se requisan en caso de sorprender a algún alumno usándolos. Sin embargo, esto es causa de permanente discusión con los alumnos, los apoderados (que esperan mantener comunicación con sus hijos) y tiende a ser insostenible en el tiempo.

Otros establecimientos son más flexibles. Permiten su tenencia y uso, siempre y cuando no altere ni distraiga el trabajo en el aula. Incluso incentivan el uso de teléfonos inteligentes (Smartphone) para ciertas tareas escolares, como calculadoras, recurso para el acceso a diccionarios o enciclopedias. En estos casos, tampoco se logra regular plenamente y los límites tienden a confundirse entre los momentos que los dispositivos se pueden utilizar y en los que deben estar ausentes del aula.

¿Qué hacer? Como muchas tareas en educación, no existen fórmulas mágicas ni recetas generalizables. Pero hay algunos criterios que pueden considerarse.

El desafío más importante es desarrollar en los jóvenes hábitos digitales que les permitan disfrutar y aprovechar adecuadamente los beneficios del mundo tecnológico, sin que esto implique desequilibrar otros aspectos como sus responsabilidades, convivencia, relaciones sociales y oportunidades de recreación.

Desde esta perspectiva, conductas extremas de abuso y dependencia del teléfono móvil son un indicador de alerta, que debiera invitarnos a indagar qué causa esta conducta y no limitarnos a eliminar el síntoma, al prohibir y sancionar el uso del teléfono.

Un rol educativo sobre el uso del móvil en el aula, estaría más cercano a analizar y resolver, en qué situaciones el uso del celular en espacios comunes es adecuado y en cuáles no.

Lo importante es que esta revisión sea en conjunto, respetando la diversidad de opiniones y perspectivas. Probablemente, nos encontremos con argumentos vinculados con requerimientos de comunicación y acceso de datos que tienen los alumnos. Entonces, el debate será de fondo, al focalizarse en las necesidades de comunicación y acceso a la información y no en el uso del teléfono.

En la formulación de los reglamentos de convivencia, es importante distinguir qué usos de estos dispositivos son permitidos y cuáles no. Por ejemplo, se puede limitar a la captura de imágenes (fotografías y video) dentro del establecimiento para mantener y respetar el derecho de privacidad, pero se puede permitir que los estudiantes realicen o reciban llamadas telefónicas en las horas de recreo.

Finalmente, es importante la consistencia y sostenibilidad de los acuerdos que se establezcan.

Si se define que no se permite enviar o recibir mensajes de texto en el aula, los profesores tampoco debieran hacerlo. Si se considera adecuado, que los estudiantes que posean teléfonos con acceso a Internet puedan usarlo en el aula para consultar y buscar información en tareas escolares, esta facilidad debiera ser aplicada en diversas asignaturas manteniendo similar criterio entre todos los docentes.

Nuestros estudiantes ya viven intensamente el mundo digital. Sin embargo, esto no implica que estén desarrollando los hábitos para experimentar adecuadamente todas las oportunidades de este mundo.Educar el adecuado uso de los dispositivos móviles en diversos ambientes y situaciones, es parte del desafío de la formación integral de los estudiantes del Siglo XXI.